Fotografía el ticket de la compra con el móvil y lo lee al instante: comercio, fecha, productos y precios. Después responde a en qué se va el dinero y cómo evoluciona el precio de cada producto.
PWA instalable, pensada para usarse de pie en la cola del súper: se hace la foto y la
extracción ocurre en caliente, así que si el papel ha salido movido se ve al momento y se repite
sin salir de la pantalla. Cada lectura se comprueba contra la aritmética del propio ticket —
la suma de las líneas frente al total impreso— y lo dudoso se marca en vez de darse por bueno.
El mismo producto aparece escrito de mil formas según el comercio, así que la app mantiene un
catálogo propio con alias aprendidos: lo que se corrige una vez ya se reconoce solo la
siguiente. El gasto se reparte en partidas —una sola por producto, para que los porcentajes
sumen— con etiquetas libres por encima para las lecturas que se solapan.
Encima de eso, seis métricas: gasto por comercio, productos más comprados, evolución del precio
de un mismo producto, formas de pago y el reparto del gasto por partida y por etiqueta.